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Rose y Daniella

Noticias

Rose y Daniella

Florian Weimert

 ROSE Y DANIELLA, MONROVIA, LIBERIA

 
 

Tras la muerte de sus padres por el virus del Ébola, Daniella y sus tres hermanos se vieron abandonados a su suerte. Los profesionales sanitarios de las ONG retiraron los cadáveres junto con cualquier objeto de la casa que pudiera haberse contaminado, incluidos colchones, ropa y ropa de cama, pero nadie ayudó a los niños que se quedaron dentro, muertos de hambre y de frío y durmiendo sobre el suelo de madera. Nadie acudió a la casa ni les ofreció comida: los anteriormente amigables vecinos tenían pánico de contraer la enfermedad y huían de los niños cada vez que éstos salían de casa.

Con el tiempo, su vecina Rose vio que los niños no estaban enfermos, ni siquiera el bebé, que había estado tomando el pecho, y decidió llevárselos a casa. Desgraciadamente, poco después su marido se quedó sin trabajo. Ahora, los seis viven del sueldo que Rose gana vendiendo pan y agua fría en la casa situada justo enfrente de la de los niños, lo que significa para ellos un recordatorio diario del horror y el sufrimiento que pasaron hace unos meses, este mismo año.

“Es muy duro para ellos. Hasta la mayor llora todo el rato”, explica Rose. “Me dan mucha pena. Hago todo lo posible por hacerles felices, pero a veces no hay bastante para comer. No puedo darles dinero para el almuerzo, y el hambre puede llevar a los niños por mal camino. Sin embargo, ahora van a la escuela, lo que es muy importante. Es muy importante para su futuro, porque no tienen a nadie más. ¿Y si me pasara algo? Tienen que poder cuidar de sí mismos”.

 
 

Daniella, de 16 años, ahora es feliz, a pesar de la pena y la preocupación por el futuro de su familia. No sabe si podrán pagar la matrícula del colegio el trimestre que viene, pero hoy ha hecho sus exámenes de final de curso y le ha ido muy bien.

La familia se ha beneficiado considerablemente de la ayuda de Street Child. Rose y su marido, que no tenían hijos propios, optaron por asistir a un taller de formación para padres de Street Child. Entre otras técnicas útiles, se enseña a los participantes cómo ayudar a los niños que han pasado por experiencias traumáticas a enfrentarse a manejar el duelo. Rose recibió además una subvención Urban Business Scheme para comprar existencias para su negocio y asistió a un taller en el que aprendió sobre planes de negocio y llevar registros de ganancias.

“Street Child ha resultado verdaderamente útil” dice. “Gracias a ellos, hoy puedes ver sonreír a los niños. Cuando no hay nada que comer, puedo llamarles y pedirles ayuda. Ya no tenemos por qué asustarnos”.